Tal como indica la teoría, la posibilidad de defraudar impuestos parece incrementar la actividad económica hasta el punto de, incluso, poder incrementar la recaudación fiscal. Aunque, claro está, estas afirmaciones dependen muy seriamente del punto de partida, de las «condiciones de contorno».

Suecia es más capitalista de lo que nos han contado, según el WSJ.

Muchas compañías japonesas tienen subsidiarias de lo más variopinto. Toto fabrica retretes y bidés, pero también componentes para chips. David Oks explica aquí la muy extraña lógica subyacente. De paso, uno aprende cómo funcionan «sistemas empresariales muy distintos de los nuestros».

Un artículo sobre algunos pensadores cristianos que defendieron el progreso tecnológico.

¿Son las instituciones científicas estructuralmente aversas al riesgo?

Un autoproclamado «exfascista» nos explica su trayectoria intelectual aquí. Es particularmente interesante en tanto que el término «fascista» se aplica casi siempre a gente que niega rotundamente serlo. Así que no viene mal familiarizarse con la opinión de uno que sí dice serlo. Como adelanto, uno de los motivos que lo animó a abandonar el barco es que, por un lado, el fascismo aboga por un estado fuerte, como precondición para una serie de actuaciones posteriores; pero, por otro, la experiencia real de la acción de nuestros estados fuertes contemporáneos es, precisamente, la contraria de la que desearían los fascistas. Es decir, que el medio propuesto se ha vuelto, precisamente, contra sus fines previstos.

Según James McElroy, la burocracia, la financiarización y la desconexión con los procesos productivos reales han transformado a muchas organizaciones estadounidenses en cargo cults, donde se prioriza el señalamiento y la liturgia de los procesos internos por encima de la eficacia y la consecución de resultados reales. El resultado es una cultura de decadencia institucional.

Hannah Ritchie ha creado una herramienta gráfica para ilustrar el impacto del declive demográfico.

El Clark Center resume en Is Europe in Decline? el «consenso de los economistas» sobre la cuestión que ronda internet estos días y que traté aquí. El resumen: esta vez sería más propio denominarlo «disenso».

Tabarrok escribe sobre la IA automatizando (parte de las más rutinarias de) las tareas que realizan los médicos en una prueba piloto en Utah.

Hanno Lustig sostiene que el «privilegio desorbitante» de los EEUU (debido al papel central del dólar en los mercados globales) se sostiene gracias al poderío militar. Es decir, postula una muy particular estructura causal —y menciona el caso del Reino Unido en la época previa a la Primera Guerra Mundial para apoyar su argumento— pero no veo que considere otras, como la muy natural de que tanto el poderío militar como el privilegio desorbitado sean consecuencias de alguna otra causa común.

También se puede categorizar dentro del apartado post hoc ergo propter hoc el artículo de Christopher Brunet sobre los descensos simultáneos de la inmigración y el precio de la vivienda en Canadá. Es un debate sobre el que se ha escrito tanto y de forma tan contradictoria que lo único que puede uno expresar sin miedo a error es su bien motivado agnosticismo.