Dice The Economist que los referéndums (y sus implicaciones) son difíciles de entender para el gran público y que tras analizar el texto de 130 cuestiones sometidas a referéndum en California desde 2000 concluyó que la mayoría requiere una comprensión lectora de nivel universitario y el 25% la de alguien con un título de posgrado.
Abundando en el asunto, el Clark Center (que recaba la opinión de una muestra de economistas punteros sobre diversos asuntos) escribe sobre el Brexit diez años después de esa exquisitamente democrática calamidad.
Brian Caplan plantea una flagrante contradicción en el pensamiento woke: los condicionantes culturales sirven de atenuante para ciertos comportamientos hoy, pero el de las figuras del pasado ha de juzgarse estricta y necesariamente con los criterios morales contemporáneos.
Tyler Cowen recoge cómo la idea de «lo malo» es más universal y reconocible que «lo bueno» y que eso podría explicar el tono negativo dominante en internet: lo positivo es menos viral.
Ed West compara la gestión de la seguridad aérea con la de la seguridad pública y concluye que si la segunda se pareciese más a la primera, él y otros como él vivirían más felices.
The New York Times repasa las tendencias históricas del hábito de la lectura y no encuentra ese colapso que tantos atribuyen a los móviles.
Se ve que hasta antes de la generalización de las leyes de protección medioambiental, muchas ciudades se expandieron ganando terreno al mar, pero que el proceso se ha detenido casi por completo en Occidente a pesar de que ganarle terreno al mar es técnicamente sencillo, altamente rentable y contribuiría a remediar el problema de la falta de espacio para viviendas en algunas ciudades que lo necesitan mucho.
Brian Albrecht rebate la analogía que compara el efecto de la IA sobre los trabajadores con el del tractor sobre los caballos.. Para que la demanda de trabajo humano cayese a cero, cada dólar gastado, cada producto adquirido, debería perder toda la huella humana a lo largo de su cadena de suministro completa, que es algo que exige condiciones extremas y simultáneas que la evidencia histórica sobre cambio estructural, ventaja comparativa y preferencia por bienes «relacionales» no respalda. En lugar de eso, entiende que el ahorro generado por la automatización se redirigirá hacia sectores intensivos en trabajo, de modo que la demanda agregada de empleo podrá seguir creciendo aunque descienda la participación laboral en la economía.
Notas (76): notas sobre los problemas cognitivos asociados a los referendos y algunos asuntos más
Que incluyen una crítica al pensamiento «woke», las tendencias estacionarias del hábito de la lectura, la expansión de las ciudades sobre terreno ganado al mar y los efectos de la IA en el mercado de trabajo.