Gracias a sus gigantescas «reservas estratégicas» China puede controlar el precio del petróleo más eficazmente que la OPEP.

Los ciudadanos frustrados por la mala gestión pública están empezando a usar la IA para presentar quejas y reclamaciones de forma masiva, lo que podría colapsar unas burocracias pensadas para «la era del teléfono y el correo postal».

Los trabajos precarios, como los de repartidor de comida a domicilio, tenían efectos positivos en los barrios más marginales: hacían decrecer los delitos, etc.. Luego, la regulación se los prohibió precisamente a quienes más beneficiaban.

La vida de los esclavos en Grecia y Roma no es como nos la habían contado (o como podíamos haberla inferido de lo que nos habían contado sobre la esclavitud en otros sitios).

La Audiencia Nacional declara nulos los controles de bolsos y taquillas de los empleados de H&M argumentando que atentan contra su intimidad y dignidad. Jesús Alfaro Águila-Real critica la sentencia porque ignora hechos notorios (el robo interno es una causa mayoritaria de pérdidas en el retail), yerra el juicio de proporcionalidad y propone alternativas ineficaces e inviables, como los arcos de seguridad.

Mientras, Alex Tabarrok argumenta que comparar el valor de empleos distintos exige conocer todo el sistema de equilibrio general, algo que solo el mercado puede hacer. Lo ilustra con el litigio de Tesco en Reino Unido, donde, tras ocho años, un tribunal aún no ha empezado a calcular si reponer estantes equivale a trabajar en un almacén. Concluye que exigir que los salarios sean «justos» es un error de categoría: los precios no miden nuestro mérito, sino que guían nuestras acciones.

Nicholas Decker sostiene que el votante mediano estadounidense es, en sentido literal, maoísta: no cree en tradeoffs y piensa que basta con la buena voluntad para que las cosas salgan bien. Evidencias: se opone mayoritariamente a subir impuestos, recortar prestaciones, retrasar la jubilación o endeudarse para salvar la Seguridad Social. Mao también creía que el entusiasmo disolvía las restricciones.

Cremieux examina el caso de Botsuana, país que se presenta como ejemplo de implementación de los consejos de los economistas para escapar de la «maldición de los recursos»: tuvo un fondo soberano antes que Noruega, invirtió en educación, mantuvo la corrupción a raya y defendió el estado de derecho. Sin embargo, los números son tozudos y el milagro de Botsuana, de serlo, se debe a haber vendido muchos diamantes: la educación no ha mejorado las habilidades cognitivas de su población, la diversificación económica no ha generado crecimiento y, ahora que cae la demanda de diamantes, la economía del país lleva años en recesión.

Matthew Yglesias propone una idea —que juzga políticamente tóxica pero económicamente sencilla— para rebajar la factura de la luz: cobrar a los hogares el precio spot de la electricidad en tiempo real en lugar de una media anualizada. Que es, esencialmente, lo que ocurre en España con la llamada tarifa de último recurso.