Son conocidos los principios básicos del funcionamiento de la democracia. No abundaré en ellos. No obstante, existe una visión naif del asunto según la cual los burócratas son puros agentes neutros de la acción del ejecutivo y que no ostentan poder alguno.
Pero unos pocos altruistas efectivos que trabajan o han trabajado anteriormente en la Comisión Europea, han escrito More EAs should consider working for the EU en el que invitan a otros altruistas a opositar para convertirse en funcionarios de la comisión en tanto que
[e]n algunos puestos, los funcionarios tienen un poder de decisión significativo y, en ocasiones, casi exclusivo, en capítulos enteros de propuestas legislativas o sobre decenas —y en algunas áreas, centenares— de millones de euros de gasto público anual.
Y, claro, para quienes piensan X, es conveniente que tal poder decisorio resida en otros que piensen también X.