Eventos ocurridos en los últimos tiempos y que me guardaré mucho de citar expresamente me han hecho dudar del grado de conocimiento que por ahí se tiene del concepto de «elefante blanco».

Como escribirlo otra vez no me aporta gran cosa y al lector le dará igual que se lo escriba yo u otro, me permito citar a Gemini:

Un elefante blanco es una posesión, obra pública o proyecto que cuesta más mantener de lo que realmente aporta, resultando en un costo financiero desproporcionado y una utilidad nula o muy escasa.

Origen de la expresión:

Proviene de una antigua tradición de los reyes de Siam (actual Tailandia). Los elefantes albinos eran considerados sagrados; no podían usarse para trabajar ni ser vendidos. Cuando el rey quería arruinar sutilmente a un cortesano que le caía mal, le regalaba un elefante blanco. El desafortunado dueño debía gastar una fortuna en alimentarlo y cuidarlo sin obtener ningún beneficio a cambio.

Características principales:

  • Costo desmedido: Requiere inversiones astronómicas tanto para su construcción como para su mantenimiento posterior.
  • Inutilidad o infrautilización: Tras su inauguración (si llega a completarse), no cumple su función o casi nadie lo utiliza.
  • Carga financiera: Desecharlo o mantenerlo genera pérdidas continuas a sus propietarios o al Estado.