Los mercados financieros cumplen dos funciones distintas:
- Agregar información y crear precios, que contribuye a mejorar la asignación recursos en la economía.
- Facilitar la financiación de las empresas.
Estos dos objetivos están usualmente alineados, pero no siempre. Por ejemplo, en lo que se refiere a la información privilegiada: por un lado, mejoraría el proceso de fijación de precios. Puede que la información pública sobre una compañía dada dé una imagen de ella distinta de la que refleje determinada información interna todavía no publicada. Pero si, por otro lado, el mercado premiase a quienes disponen de este tipo de información a expensas del resto de los inversores, estos harían bien en retirarse del mercado, afectando seriamente al volumen y liquidez del mercado y, en última instancia, a la capacidad de financiación de las empresas.
Por eso, los mercados financieros se dotan de superestructuras (onerosas) de supervisión que vigilan, entre otras cosas, que los agentes no utilicen información privilegiada.
Pero los mercados de predicciones son distintos y el objetivo de la agregación de la información es mucho más relevante que el del volumen y la liquidez. Por eso, aunque haya evidencias claras del uso de la información privilegiada en estos mercados, no es evidente que haya que luchar contra él. De hecho, hay quien esgrime argumentos sólidos precisamente a favor de incentivar el uso de este tipo de información en estos mercados.
Coda
Dicho lo cual, podrían discutirse excepciones en mercados que afectasen a cosas que algunos valoran mucho, como la seguridad nacional y merecerían una discusión particular esos casos concretos en los que los mercados de predicciones y los financieros se intersecan (es decir, mercados de predicciones que atañen a eventos que podrían guardar cierta correlación con el desempeño de empresas cotizadas).