Sé poco del posmodernismo y, además, casi todo lo que conozco sobre el tema (véase por ejemplo esto) lo aprendí de sus críticos. Pero me consta que enunciados del tipo

No hay tal cosa como proposiciones científicas. Los llamados conceptos científicos no son otra cosa que constructos sociales, discursos que reflejan relaciones de poder.

son típicamente posmodernos y tradicionalmente adscritas a posiciones de izquierda.


Scott Alexander escribió una larga entrada sobre el recientemente fallecido Scott Adams, el autor de la tira cómica de Dilbert. No es este el lugar para abundar en ella o hacer mención a las extravagancias intelectuales y políticas de Adams. Solo quiero rescatar de entre los comentarios a dicha entrada parte de uno que dice así:

[…] mi tío era un ferviente seguidor [de Adams]. Pasó de ser un libertario con principios cuyas ideas yo respetaba mucho a (me entristece decirlo) un fanático de la «alt-right». Bajo la influencia de Adams, ya no tenía ningún interés en la verdad objetiva o el método científico real. La realidad era solo una cuestión de manipulación y «persuasión».

Da a entender no solo que hay gente que piensa erróneamente que lo importante no es lo que las cosas son sino lo que se predica de ellas, sino que adscriben dicha posición epistemológica a posiciones de la derecha radical.


¿Tal vez así se entiende mejor el opúsculo Why Has Critique Run out of Steam? From Matters of Fact to Matters of Concern de Bruno Latour? Su argumento principal es, precisamente, que otros han hecho suyo los métodos de la llamada crítica y lo están usando con fines diametralmente opuestos a aquellos para los que fue originalmente concebida.