¿Y si incentivamos la salida? Una solución inesperada (y parcial) para el problema de la vivienda

El autor de este blog no es tan presuntuoso como para considerar que su idea sea original. Pero como no la ha visto desarrollada en ninguna parte, aunque temiendo aburrir a sus lectores ofreciéndoles producto manido, se atreve a describirla muy por encima aquí:

  • Hay ciudades en el mundo con lo que ahora se llama alquileres tensionados.
  • Dichas ciudades suelen ser centros altamente productivos que atraen a profesionales cualificados. Estos, muchas veces, sufren grandes dificultades para encontrar acomodo en ellas.
  • Suele decirse de ellas que tienen un ritmo endiablado, que son agresivas, poco amables, caras, etc.
  • Muchas, incluso, tienen mal clima.

Diríase (parafraseando…) que no son ciudades para viejos (y para otro tipo de personas). Es cierto que muchos de ellos viven en ellas encantados por motivos fácilmente adivinables. Pero más de mil preferirían mudarse a otro sitio más bonancible (p.e., Benidorm o Gijón). Solo que hacerlo y acceder a un estado de mayor satisfacción implica salvar un foso muy molesto: vender una propiedad, adquirir otra, pagar una serie de impuestos, asumir una serie de gastos, el acto mismo de la mudanza, etc. Pero si esa gente saliese de la ciudad en cuestión, liberaría una serie de viviendas que vendrían muy bien a muchos otros que necesitasen precisamente lo contrario.

Un parche parcial —la solución, nos cuentan los economistas, es otra— al acuciante problema de la vivienda podría pasar por utilizar algún tipo de subvención o facilidad pública para minimizar la fricción del proceso consistente en:

  • Gente que odia vivir en, pongamos, Madrid se muda a un lugar que le place mucho más.
  • Gente que quiere venir a Madrid a estudiar, trabajar o producir se muda a las viviendas que aquellos dejan libres.
  • Podrían discutirse, incluso, los beneficios para el sistema de salud de Madrid de liberarse de una serie de clientes muy frecuentes de sus servicios. Etc.

Todo consumer surplus con un mínimo de subvención catalizadora.