Hay todo un género literario consistente en realizar predicciones —frecuentemente acompañadas de recomendaciones, sean estas explícitas o implícitas— sobre el porvenir: cómo será el mundo en el año 2000, cómo será España en 2025, etc.

Existe un modo de explotación de ese género literario que consiste en consumirlo no cuando se genera sino en el momento para el cual se hicieron las predicciones y recomendaciones. Una de las cosas que enseña el leer tiempo después es que este género literario no nos enseña tanto sobre lo que el futuro será sino sobre la ideología imperante en el momento de su redacción, de los miedos y anhelos de quienes redactaron los textos.

En una esquina oscura de mi disco duro almacenaba dos documentos, bajo el rótulo común de «Un momento clave de oportunidad para construir entre todos la España admirada del futuro — Una visión optimista pero contundente de la Sociedad Civil española», la fundación Transforma España, vinculada a la antigua Everis y que aún parece existir, publicó en 2010 una declaración y una propuesta para convertir España en vaya uno a saber qué deslumbrante maravilla en nada menos que el muy ameno año 2020.

No publicaré los resultados, pero invito a mis lectores a pasar ambos documentos por, p.e., NotebookLM, para obtener una panorámica del estado de la prospectiva española quince años atrás. O comparar las recomendaciones de este documento con las de otras obras cumbre del género, como la inefable España 2050.