Un concepto importante para entender la realidad es el de restricción presupuestaria «suave». Como sucede con tantos de ellos, una vez aprendido, uno no deja de verlo por doquier.
No cuesta nada familiarizarse con la idea leyendo Understanding the Soft Budget Constraint. Como abrebocas, un resumen de un resumen del artículo, ambos obra de solícitos LLMs:
El concepto de restricción presupuestaria blanda, desarrollado por Janos Kornai, describe la situación en que una organización de apoyo (Estado, banco, empresa matriz) rescata sistemáticamente a organizaciones deficitarias en lugar de dejarlas quebrar. El problema central es un fallo de compromiso: aunque sería eficiente anunciar de antemano que no habrá rescates, una vez que la empresa está en dificultades el coste político y económico de liquidarla supera al del rescate, por lo que este acaba produciéndose. Las empresas anticipan esto y asumen más riesgos de los que asumirían de otro modo.
Aunque el fenómeno se asocia a las economías socialistas, el artículo argumenta que aparece también en el capitalismo, si bien con menor frecuencia. Los mercados de crédito descentralizados, la competencia entre empresas, la disponibilidad de nuevos proyectos rentables y unos valores de liquidación más altos dificultan naturalmente los rescates, endureciendo de facto la restricción presupuestaria sin necesidad de una decisión explícita.
El marco se aplica a fenómenos muy diversos: la crisis de las cajas de ahorros, las crisis bancarias asiáticas, el problema de las empresas too big to fail o la descentralización fiscal china. Los autores advierten, no obstante, que una restricción estrictamente dura tampoco es óptima: los mercados de capital muy fragmentados tienden al cortoplacismo, penalizando proyectos con retornos a largo plazo, lo que explicaría parte de la diferencia entre el modelo anglosajón y el modelo renano o japonés de financiación empresarial.
No sé si habrá algún artículo que estudie aspectos relevantes de la economía española a la luz de este concepto.
Coda: Esta entrada complementa la que escribí hace unos días sobre la URSS y la pervivencia en el mundo actual de muchos de sus usos y costumbres menos deseables.