Sobre la extraña e interesada desaparición de la incertidumbre climática
Hay una forma de entender el cambio climático que consiste en aceptar que no sabemos exactamente qué va a ocurrir. No sabemos cuánto CO₂ acabará emitiendo la humanidad, cuánto calentamiento producirá una determinada concentración, cuáles serán exactamente sus efectos sobre el nivel del mar o los fenómenos meteorológicos, ni hasta qué punto las sociedades futuras serán capaces de adaptarse. Pero de esta incertidumbre no se sigue que debamos permanecer inactivos, sino al contrario: la incertidumbre es precisamente una razón para actuar. Si existe una probabilidad apreciable de que el resultado sea muy malo, tiene sentido reducir el riesgo y reducir las emisiones. Es la lógica del principio de precaución y el argumento del libro Climate Casino de William Nordhaus. ...