¿Y si incentivamos la salida? Una solución inesperada (y parcial) para el problema de la vivienda
El autor de este blog no es tan presuntuoso como para considerar que su idea sea original. Pero como no la ha visto desarrollada en ninguna parte, aunque temiendo aburrir a sus lectores ofreciéndoles producto manido, se atreve a describirla muy por encima aquí:
- Hay ciudades en el mundo con lo que ahora se llama alquileres tensionados.
- Dichas ciudades suelen ser centros altamente productivos que atraen a profesionales cualificados. Estos, muchas veces, sufren grandes dificultades para encontrar acomodo en ellas.
- Suele decirse de ellas que tienen un ritmo endiablado, que son agresivas, poco amables, caras, etc.
- Muchas, incluso, tienen mal clima.
Diríase (parafraseando…) que no son ciudades para viejos (y para otro tipo de personas). Es cierto que muchos de ellos viven en ellas encantados por motivos fácilmente adivinables. Pero más de mil preferirían mudarse a otro sitio más bonancible (p.e., Benidorm o Gijón). Solo que hacerlo y acceder a un estado de mayor satisfacción implica salvar un foso muy molesto: vender una propiedad, adquirir otra, pagar una serie de impuestos, asumir una serie de gastos, el acto mismo de la mudanza, etc. Pero si esa gente saliese de la ciudad en cuestión, liberaría una serie de viviendas que vendrían muy bien a muchos otros que necesitasen precisamente lo contrario.