Mastodon: futuros posibles

Todos sabemos que Elon Musk ha completado finalmente la compra de Twitter y que eso ha provocado cierto interés por plataformas alternativas, principalmente Mastodon. En esta entrada quiero especular con dos posibles escenarios futuros para esta plataforma.

La tensión entre Mastodon y Twitter es clásica y bien conocida: véase The Cathedral and the Bazaar, toda la discusión que generó y lo que la evidencia histórica nos dice acerca de cómo fueron evolucionando las cosas. En resumidas cuentas: todo bazar relativamente exitoso acaba transformándose en un conglomerado difícilmente distinguible de una catedral.

[Por descartar, y para poder seguir con la rama más relevante debajo: uno de los futuros posibles para Mastodon es que continúe siendo una herramienta residual, una pequeña esquinita de internet, que no despierte el interés de los actores relevantes, tanto de los buenos como de los malos.]

De todos los productos y sistemas tecnológicos sujetos a la tensión catedral-bazar, el que mejor ayuda a entender Mastodon es el correo electrónico. El correo electrónico, originariamente, tenía una estructura federada análoga a la de la que ahora presume Mastodon: cualquiera podía poner en marcha su propio servidor de correo y mandar y recibir mensajes a cualquier cuenta de correo del mundo, suscribirse a listas de correo u organizar las propias.

Pero el principio del fin del correo electrónico tal como fue concebido fue su propio éxito: acabó atrayendo a actores malévolos y nacieron el spam, la suplantación de identidad, el phishing, etc. Hubo algún momento en el que el problema del spam llegó a ser tan grave que se pensó que podía acabar definitivamente con el correo electrónico. Pero el problema es hoy mucho menos grave que lo fue en tiempos. Fe de ello da el hecho de que la última versión (en la fecha en la que escribo) de la página de la Wikipedia acerca de la historia del spam la da por cerrada en 2008.

¿Qué pasó? Uno de los efectos de la avalancha de spam fue la recentralización del correo electrónico. En unos años, las medidas y protocolos puestos en marcha para aliviar el problema del spam alcanzaron tal nivel de complejidad que se volvió prácticamente inviable gestionar un servidor de correo mínimamente operacional. Ahora, prácticamente todo el mundo delega la gestión del correo en unos cuantos grandes proveedores. El bazar se ha catedralizado.

Estos grandes proveedores ofrecen, además, otros servicios integrados por encima del de correo electrónico básico que enriquecen la experiencia de usuario. Solo gracias a su enorme tamaño y las economías de escala pueden ofrecerlos a un precio reducido, gratuito en muchos casos.

Si Mastodon crece lo suficiente, comenzarán a aparecer problemas análogos a los que asolaron al correo electrónico hasta no hace tanto. Además, aparecerá la posibilidad de integrar el servicio con otros de valor añadido. Y solo unos cuantos grandes proveedores —el otro día bromeaba con la posibilidad de que solo acabasen operando tres servidores en el futuro: GMastodon, Metastodon y MStodon— tendrán la capacidad para ofrecer nivel de servicio esperado. Presumiblemente, además, acabarán rechazando los mensajes llegados de operadores independientes utilizando cualquier tipo de excusa; probablemente, en forma de barrera tecnológica.

Y con la recentralización, que solucionará una serie de problemas, surgirán otros. De hecho, es probable que acaben resurgiendo aquellos que están motivando la actual estampida de Twitter a Mastodon en estos días.

¡Qué se le va a hacer!