El discreto encanto de la URSS
Hace más o menos un año viajé por primera vez a uno de los países bálticos. Allá me preguntaron por mis impresiones sobre el lugar y mi respuesta fue tan sincera como políticamente incorrecta: estaba fascinado por haber plantado el pie por primera vez en la Unión Soviética. Tengo que reconocer que todo lo que tiene que ver con la antigua URSS me resulta enormemente apasionante. Pero el motivo fundamental no es ni añoranza —más allá de los recuerdos de la infancia— ni la afinidad política. Tiene más bien que ver con el hecho de que entenderla ayuda de paso a entender grandes ámbitos del mundo en el que vivimos actualmente. En él hay enormes ámbitos que se rigen por las reglas del mercado —aunque también en la URSS—, pero otros siguen las mismas reglas de juego que aquel preterido imperio. ...
Notas (67): mercados de predicciones, el coste de la regulación y otros asuntos
Dos artículos sobre mercados de predicciones. En el primero, Matt Levine recoge un caso de manipulación de estos mercados en el que, al parecer, se utilizó un secador de pelo para alterar un sensor de temperatura en París. Si el beneficio de la apuesta supera el coste de la manipulación —cosa no habitual en los mercados financieros—- existen incentivos para desnaturalizar la razón de ser de estos mercados, el de agregar información. El segundo, de Asterisk, discute la utilidad de los mercados de predicción, explorando la brecha entre su promesa teórica y su realidad actual. Son precisamente los mercados más triviales —apuestas deportivas, principalmente— los que acumulan la mayor liquidez, mientras que los que podrían tener una mayor utilidad social, languidecen. El autor añade que, dado que la IA está superando a los expertos en términos de la precisión de las predicciones, esta tecnología podría acabar siendo más eficiente que los mercados de predicciones —que serían meros intermediarios— para agregar información. ...
¿Cómo enseñar «ética» a las IAs? ¿De «arriba hacia abajo»? ¿O de «abajo hacia arriba»?
Es una pregunta que se plantea la IEP en su página sobre la ética de la IA. Habría dos maneras de enseñar a una IA a portarse «éticamente»: Estableciendo unas normas globales de comportamiento que obliguen a la IA a comportarse de cierta manera, como las tres leyes de la robótica de Asimov o, más recientemente, eso que se ha dado en llamar la «IA constitucional». Existen análisis sobre los system prompts de algunos modelos (este, p.e., para Claude 4) en los que se pueden encontrar trazas evidentes de esta manera de imponer comportamientos «éticos» en las IAs. Entrenando a la IA con listas «casos» concretos etiquetados con sí/no. Que son dos procedimientos relacionados con: ...
Notas (66): del repliegue de los proyectos de captura de CO2 a la recuperación de la confianza en la academia
Matt Levine escribe sobre cómo Microsoft ha dejado de financiar proyectos de eliminación de CO2 de la atmósfera y de perseguir el net zero; su teoría es que, para Microsoft, el net zero es una mera política de relaciones públicas que resulta más cara de mantener cuando, precisamente, más crecen sus emisiones. Parece que la filosofía de la economía ha dejado de fijarse en la economía. DerechoMercantil se plantea por qué fracasan las instituciones y apunta a deficiencias en el proceso de la agregación de la información, que conduce a la toma de decisiones subóptimas. ...
Scott Alexander: ¿pensador o narrador?
Llevo muchos años leyendo a Scott Alexander, un escritor con una hinchada prácticamente incondicional en ciertos círculos intelectuales en los que se consideran muchas de sus entradas de blog verdaderas «obras maestras». Ciertamente, es un escritor potente, con una capacidad envidiable para identificar temas relevantes, interesantes y no triviales; recabar y sintetizar la información pertinente y, además, exponerla de una forma accesible, amena y altamente persuasiva. Pero. Desde hace un tiempo, mi «embudo de lectura» ha incorporado un «resumidor» de textos. Antes de embarcarme en la lectura completa de uno de los muchos artículos que publican los muchos autores que sigo, leo un resumen generado por un LLM. De hecho, he implementado un sistema que me sirve automáticamente los resúmenes y solo me digno a leer el texto original completo cuando el resumen da a entender que lo merece. ...
Notas (65): «totum revolutum» de economía (y vivienda), inteligencia artificial, economía e, incluso, medicina.
Urbanismo y vivienda Yubari es un municipio japonés que está convirtiéndose en una ciudad fantasma. Life at the Frontlines of Demographic Collapse describe una serie de problemas técnicos (por ejemplo, en una red de distribución de agua potable sobredimensionada, aparecen focos infecciosos) asociados al «achicamiento». Crecer fue una ciencia; decrecer va a ser otra. El otro día hablaba sobre el «peligro» que para la profesión de la arquitectura supondrían las casas prefabricadas. Pero, aparentemente, nadie ha dado aún con la tecla de cómo desarrollar los procesos industriales adecuados que las vuelvan rentables. ...
La narrativa del «inventor individual», ¿mito o realidad?
No sé cómo me dio por leer The Myth of the Sole Inventor, un artículo jurídico de 2012, que viene a sostener: Que existe una narrativa del inventor como genio individual. Que el entramado jurídico alrededor de la idea de las patentes está conceptualmente anclado en esa concepción y diseñado para retribuir a tal tipo de inventor (y, de paso, fomentar su multiplicación). Pero que la narrativa es falsa. Ergo… Sobre el tercer punto, el autor viene a decir que el desarrollo científico y tecnológico es social e incremental y que para demostrarlo, resultaría suficiente examinar la prevalencia de los «descubrimientos simultáneos», es decir, aquellas invenciones que se hicieron casi a la vez y de manera independiente por personas o grupos de personas distintos. Así, alude a los ejemplos más o menos conocidos de la bombilla eléctrica, el teléfono, el avión, el barco de vapor, el telégrafo, la desmotadora de algodón, el automóvil, la radio, la televisión, los ordenadores, el láser, los circuitos integrados, el motor a reacción y la estructura del ADN. A ellos contrapone casos también conocidos de invenciones aisladas, como la fotocopiadora, la penicilina, el «post-it», el caucho vulcanizado, el marcapasos, la película fotográfica, la dinamita, el fonógrafo, los rayos X, el teflón, el velcro y Java (el lenguaje de programación). ...
Sobre la desconfianza en los expertos y los medios tradicionales (y algunas cosas más)
Los detalles son resistentes al riesgo, nos viene a decir Robin Hanson en esta brevísima entrada suya. Cuando el arco argumental está ya trazado, la única libertad que tienen los agentes independientes es en lo accesorio, en lo secundario, en lo ornamental. Según Adam Hunt, la siquiatría está huérfana de sustrato teórico y argumenta a favor de uno relativamente novedoso: la siquiatría evolutiva. Permite, al menos, crear relatos sobre por qué existen las patologías siquiátricas en lugar de, simplemente, no existir. Menos claro queda en el artículo cómo tratarlas: gajes de las teorías evolutivas. ...
Notas (64): Del bioetanol brasileño a la regulación de las «máquinas de la verdad»
El otro día, Nicholas Decker criticaba el uso (obligatorio) del cereal para fabricar biocombustibles en EEUU. Ahora, The Economist aplaude la industria de los biocombustibles en Brasil, que permite al país aislarse de las crisis energéticas. La diferencia fundamental radica en la distinta eficiencia de la materia prima de estos biocombustibles, muy favorable para la caña de azúcar de Brasil —unas cinco o seis veces más— con respecto al maíz en muchas otras partes. ...
Las nuevas «manos muertas»: De la desamortización del XIX al bloqueo de la vivienda en el Pirineo.
Le he pedido a un LLM un resumen de qué fue aquello de la «desamortización» que aprendimos en el colegio y me ha dicho (aunque lo he editado bastante) lo siguiente: La desamortización española de los años 1830 fue uno de los procesos de transformación económica y social más profundos del siglo XIX. Desde la Edad Media, enormes extensiones de tierra y propiedades estaban en manos de instituciones que no podían venderlas ni dividirlas: la Iglesia, las órdenes religiosas, los municipios y la nobleza vinculada a mayorazgos. Estas tierras se denominaban «manos muertas» porque quedaban fuera del mercado y no podían circular. Desamortizar significaba sacarlas de ese estado de inmovilidad jurídica y ponerlas en el mercado libre. ...