Notas (72): Notas sobre urbanismo, vivienda, IA, política y economía
Política y economía La autora de Why I’m not a liberal interventionist (anymore) nos cuenta cómo y por qué se cayó del caballo. Nótese que los artículos en los que alguien revela por qué cambió de opinión sobre un asunto son particularmente informativos. Es todo bueno, pero si hay que recordar algo sobre el artículo The two Europes de Luis Garicano es su discusión sobre el concepto de las «coaliciones distributivas» de Mancur Olson. Un relato de ciencia ficción distópica sobre el futuro de Europa durante los próximos cinco años (con digresiones sobre cómo esquivar los escenarios más adversos). Inteligencia artificial Luis Garicano ha escrito una entrada muy cabal sobre la economía de los modelos «de frontera» que incluye, además, recomendaciones para una estrategia europea en la materia: dirigir los esfuerzos hacia la creación de modelos solo «suficientemente buenos». En el Almacén de Derecho, Antonio Cámara Largo ha publicado una serie de cuatro entradas sobre la «gestión del conocimiento jurídico en la era de la IA». Esta es la tercera. Vivienda Un experimento natural sobre el efecto de la exención de regulaciones urbanísticas: How the Squamish built Senakw. Hora y cuarto de vídeo sobre el olvidado arte de construir ciudades. Apología NIMBY: La maestra jubilada que ha tumbado la gran depuradora de Málaga: “No lo podíamos concebir”. Otros Por qué le encantan los juegos a tu cerebro (y sobre cómo usar este hecho en tu propio beneficio). Un artículo sobre el divorcio entre la economía y la filosofía de la economía basado en el análisis de la (creciente) antigüedad de los artículos de economía que citan los de su filosofía. Sobre cómo los tests de inteligencia están en cierta medida basados en divinar la intención de quien los propone (y sus obvias derivadas socioeconómicas y culturales). Tengo pendiente una entrada aquí desarrollando el contenido de In defense of climate uncertainty, que he encontrado particularmente revelador. La ley de Spencer: cuanto menor es la incidencia real de un problema social, mayor tiende a ser la preocupación pública por él.