¿Por cuánto te retirarías?

La entrada de hoy puede resultar un poco tonta, casi de autoayuda barata. Hay cuestiones que a uno lo interpelan directamente y otras que no. Depende de las circunstancias de cada cual. Las navidades pasadas alguien me preguntó medio de pasada lo siguiente: ¿cuánto dinero te hace falta para retirarte (y no trabajar más)? La respuesta es irrelevante; el proceso mental para llegar a ella, también. Lo que ha traído el asunto aquí, sin embargo, es que al pensar en el asunto y mirar con perspectiva financiera y no solo financiera los años que me quedan por delante, aparecieron opciones (al margen de las inercias cotidianas).

Cortos

I. Si X es tan racional, ¿por qué está gordo? II. Reduflación (del estado): porque no solo te dan menos chocolatinas por el mismo precio. III. Jesús Alfaro resume el libro de P. Crone sobre las sociedades preindustriales y lo compendia en: Asignación de los recursos por herencia, no por el mercado: quién seas es mucho más importante que lo que sabes hacer, especialmente porque no hay mucha especialización Las bondades del nepotismo La concentración del excedente en pocas manos La inseguridad individual elevaba enormemente la importancia de la autotutela por los grupos basados en el parentesco o en estructuras corporativas La importancia del matrimonio monógamo La concepción privada del poder político IV.

"Caricaturas antropológicas" que subyacen a ciertos posicionamientos políticos

Me ha llamado siempre la atención cómo el posicionamiento político de determinados —¿todos? ¿muchos?— individuos parece emanar de unas escuetas caracterizaciones antropológicas, unas caricaturas sobre cómo es el hombre, a las que se aferran. Algunos ejemplos: Oí contar una vez —y espero que la memoria no me falle aquí— que para Peces Barba, los marbetes de izquierda y derecha eran consecuencia directa de la respuesta que sus portadores hacían a la pregunta: ¿Vd.

Cortos

I. Mujeres, STEM, matemáticas, y todos los problemas sociales concomintantes, discutidos aquí. II. Sobre si la bidenomics funciona o no, dice Tyler Cowen que: El mayor problema es que aún no está claro si estas inversiones van a ser rentables. Se están financiando con préstamos, no con subidas de impuestos o recortes en otras partidas. Siempre se puede aumentar los salarios y el empleo a corto plazo mediante inversiones financiadas con dinero prestado.

Cortos

I. El de Bukele es peor que el régimen danés. Pero… The last scraps of the Haitian state are evaporating - Rape, murder and theft have long been facts of life II. The Peril of Politicizing Science. La ley de Goodhart es un modelo adecuado para tratar de entender el problema. III. No sabía qué era lo de la instrucción directa, pero parece que funciona. Al menos, si como en el punto I, no se incurre en la falacia del nirvana.

Sobre la insaculación

I. Hay un libro no particularmente bueno —por lo optimista—, Against elections : the case for democracy, sobre el asunto: elegir candidatos a lo que sea por medios plebiscitarios acarrea una serie de consecuencias indeseables que se eliminarían mediante el procedimiento de la insaculación, es decir, la selección al azar (donde el nombre de los candidatos se mete en un saco y una mano inocente extrae uno después de revolverlos todos mucho).

Cortos

I. En el París del mayo del 68 ya se sabía que los problemas sociales eran puros constructos, quiénes los fabricaban y cómo acabar expeditivamente con ellos (fuente): When the last sociologist has been hung with the guts of the last bureaucrat, will we still have “problems”? II. EsadeEcPol es nuestra particular factoría de problemas sociales. III. ¿En manos de quién está la opinión pública? Según Jorge San Miguel: […] Coalición que cuenta además con la simpatía del estrato sociológico al que pertenece buena parte del periodismo de tropa en todos los medios, sea cual sea su línea editorial: universitarios precarizados.

El problema de las soluciones sin problema (y II)

La entrada homónima de la semana pasada ha devenido serie tras leer Is Science a Public Good?, que ChatGPT y yo resumimos así: La ciencia se considera a menudo un bien público, pero su difusión y uso en la economía es problemática: las ideas no siempre son fácil ni directamente utilizables y cuesta que sean absorbidas por las empresas. El debate sobre si la ciencia es un bien público tiene importantes implicaciones políticas: Si la ciencia es un bien público, los subsidios a las universidades son cruciales para estimular la I+D y el crecimiento económico.

El problema de las soluciones sin problema

Lo normal es que exista o aparezca un problema y que se le busque una solución. En el mundo de la tecnología, de vez en cuando, sucede lo contrario: aparece una solución y el problema consiste en encontrar un problema que resuelva. (El motivo pudiera ser que la tecnología es tan barata que permite implementar cualquier ocurrencia. Además de que algunas de estas soluciones con problema han acabado encontrándolo y haciendo de oro a sus promotores e inversores.

Aspectos topológicos de la ética

La topología es una subdisciplina de las matemáticas que estudia ciertas propiedades fundamentales —o, si se quiere, débiles— de los objetos. En topología —aquí hablo con cierta impropiedad—, una taza y una rosquilla son equivalentes: La taza y la rosquilla son topológicamente indistinguibles en tanto que se trata de dos formas con un único agujero. Pero son a su vez irreductibles a una esfera o a un ocho (que tienen 0 o 2 agujeros, respectivamente).

Así es como va asentándose el "totalitarismo democrático"

Cito de Generación porno: el sexo extremo, nuevo tutor de los niños y jóvenes españoles: Bajar los brazos no puede ser una opción. Puesto que somos ya conocedores de los efectos que el abuso de la pornografía tiene en algunos de esos cerebros todavía en crecimiento. El desistimiento habitual ante lo tecnológico —¡no se pueden poner puertas al campo!— o el relativismo extremo sobre la supuesta gravedad del presente —¡los adolescentes siempre han consumido porno!

El fraude como equilibrio

La primera y más importante lección que puede extraerse sobre este largo artículo sobre el fraude es que es un equilibrio. Por un lado, el fraude supone un coste para las sociedades donde ocurre. Pero luchar contra él también tiene un coste. Uno espera encontrar un equilibrio entre el uno y el otro, aunque hay sectores —famosamente, el de la normativa bancaria contra el lavado de dinero— donde el coste de las medidas supera ampliamente el potencial beneficio.