Educación

Los niños y la educación en matemáticas

Hace unas semanas, el colegio de mi crío, nos citó a los padres para explicarnos el funcionamiento, características y ventajas de Innovamat, un nuevo sistema pedagógico para el aprendizaje de las matemáticas. Igual escribo algún día sobre Innovamat; hoy, no toca. Toca hablar de un elefante que pulula por la habitación del aprendizaje de las matemáticas, que todo el mundo ve pero en el que, sorprendentemente, nadie parece reparar.

Resulta que mientras esperábamos en la calle para entrar al colegio, salió de este una señora que se interesó por lo que nos congregaba tan a deshora en tal lugar. Alguien le contó lo del taller de Innovamat y que íbamos a aprender matemáticas durante un rato. Tras lo que la señora se largó a comunicarnos sin vergüenza alguna y de manera larga, prolija, sus problemas históricos con las matemáticas, su aparente incapacidad para lo cuantitativo y lo feliz que se sintió después de liberarse de todo asomo de número durante el resto de su larga y feliz etapa formativa y laboral. Pura apología del anumerismo. Que no habría osado realizar acerca de otras actividades mucho más satisfactorias y saludables, como la de la sana práctica de pederse sonoramente.

Móviles y niños: una discusión "meta"

Sobre el uso de los móviles en los colegios (y, más en general, sobre el uso de los llamados dispositivos electrónicos por los niños), hay dos posturas fácilmente identificables. En su versión más breve y cruda y menos matizada, son:

  • Que son perniciosos y que hay que prohibirlos.
  • Que son herramientas de aprendizaje muy útiles.

Suelen corresponderse con dos interpretaciones de la muchachada:

  • Todos los niños están representados por el niño promedio. No nos interesan los niños individuales sino un niño hipotético situado en el promedio de todas las dimensiones de interés.
  • Los niños son desiguales en muchas de sus características y, aun concediendo que a una mayoría le perjudica un uso más o menos autónomo de estas herramientas modernas, existe una significativa minoría de niños con inquietud e interés que pueden beneficiarse extraordinariamente de disponer de todo el conocimiento y de la respuesta a todas las preguntas que pueden concebir a su edad.

La primera postura es la que observo más generalizada; por su ubicuidad, omito enlaces a textos que la defienden: son casi todos. La segunda es minoritaria, pero está expresada en, por ejemplo, esta breve entrada en MarginalRevolution.

¿Qué nos enseña la educación formal?

¿Qué cosa nos enseña realmente la educación formal? ¿Conocimientos objetivos? Sin duda, pero, ¿son realmente útiles en la carrera profesional de los más?

¿A pensar? Que es lo que se suele contraargumentar. El término técnico en inglés para aprender a pensar es transfer of learning y aunque sea un objetivo declarado de los programas educativos, no está para nada claro que se alcance de manera generalizada. Preguntado al respecto, el gran resumidor de información que es ChatGPT dice: